La luminosa Iglesia de La Compañia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Oscar Gonzalez Malaga   
Domingo, 02 de Agosto de 2009 19:24
Campanario Iglesia de La Compañia

Luminosa por su hechura en blanco sillar de las canteras de Arequipa , luminosa por  sus hermosos altares barrocos en pan de oro, luminosa por su magnífica capilla policromada de San Ignacio, luminosa por sus tesoros  sacros hechos con oro del Perú, luminosa  por su inigualable colección de pinturas coloniales , por sus imágenes de rica factura, luminosa por el aire espiritual que colman sus naves , luminosa de día por la luz del Sol  de  la Blanca Ciudad, luminosa  de noche por   la luz de  Luna y  por el cielo  colmado de estrellas  de esta Heráldica  ciudad; así   es esta  iglesia , la más bella de Arequipa.

 

Construida  originalmente en l578, por el arquitecto Gaspar Báez, recién se terminó en 1667.Su fachada de soberbia factura, tallada por los alarifes arequipeños en blanco sillar  y máximo exponente del barroco e inicios de  una Escuela típica: ”La Escuela Arequipeña” que data de 1698.

 

Datos históricos eclesiásticos, indican que la obra se ejecutó bajo la dirección del hermano jesuita Diego Felipe. El estilo de la Compañía de Arequipa se extendió a las iglesias de la Región Andina, desde las orillas del lago Titicaca, hasta  el Potosí.  

 

La fachada

La fachada principal   fue reconstruida en l698, la original fue destruida por un terremoto. Consta de dos cuerpos .El cuerpo   inferior tiene tres calles entre columnas dobles y pareadas, la  solemne puerta  de dos hojas está confeccionada en madera de roble adornada con clavos de bronce y aldabones, rompe el arquitrabe y penetra en el friso.

La parte superior de la  gran fachada, tiene una sola calle central, presenta dobles columnas y remata en  un frontispicio  de tres lóbulos albergando una hornacina  donde se ve un San Miguel esculpido en sillar. Debajo de esta hornacina,  hay otra mayor, antiguamente  ostentaba una gran cruz  confeccionada, posiblemente, en la blanca piedra de Huamanga. Remata el conjunto, unos  bellos pináculos de forma barroca.

Lo que llama la atención de esta singular portada es la profusa decoración  de  tallas ., entre ellas el águila bicéfala de los Habsburgo, ubicadas a los costados de la  ventana principal. Llama mucho la atención la inscripción, en el medio de dos medallones, la  fecha de” Año de 1698”, corresponde  al año en que  se terminó de esculpir la fachada.

 

La portada lateral

Esta  portada,  levantada con anterioridad a la principal, también muy estimada artísticamente, da a la antigua calle de Ejercicios nombre alusivo  a los Ejercicios de San Ignacio, nos muestra bajo una gran venera, montado a caballo y pisoteando cabezas de moros  juntamente con el emblema de la Media Luna,  a    Santiago, Patrón de la Iglesia y Patrón de España .Las crines del caballo vuelan al viento en grandes espirales  resaltando  más el alto y abierto frontón. En la parte inferior de la imagen del Apóstol, hay una ménsula labrada y a los costados, se muestran dos sirenas con alas de ángel  en actitud respetuosa.

En los  intercolumnios, no se emplean  adornos  profusos, el constructor colocó una repisa de  proporciones, una cartela  de estilo barroco  con el monograma de Jesús junto  a un tema decorativo., estos motivos son muy frecuentes en los retablos sevillanos de la primera mitad del siglo correspondiente.

Esta magnífica  portada de Santiago, que embellece aún más  a  la  Compañía, fue  obra inconclusa del maestro Simón Barrientos.   

 

La nave central

La  nave central  de bóveda amplia y esbelta, tiene otras dos laterales de más baja altura y  también de bóveda, el  amplio crucero lo domina  una “media  naranja”. En las alturas se aprecia una hermosa cúpula  también  hecha de   blanco sillar , piedra volcánica  de Arequipa.  Una  serie de columnas jónicas  sostiene toda la entabladura central rematada por una balaustrada corrida, seña inconfundible de  casi todos los templos jesuitas.

 

El altar mayor

El altar mayor   en estilo barroco es monumental,  todo en pan de oro e  iluminado por la luz del Sol, en algunas horas, refulge dorado y majestuoso,  de noche se muestra igual   por la magia de la luz artificial. 

En el centro, se venera una imagen de la Virgen con el Niño, obra  genial de Bernardo Bitti, jesuita del  tiempo de la Colonia  y  hay otros dos de sus cuadros en la antigua sacristía.

El altar mayor alberga en sus hornacinas imágenes de santos como  San Ignacio de  Loyola, fundador de la Compañía, San Francisco de Borja, Duque de  Gandia y   Grande de España, personaje de confianza del Emperador  Carlos V. 

También se ubican en  este altar una imagen impresionante  del Corazón de Jesús. Por encima y como remate se muestra una talla muy hermosa del Padre Eterno, que recibe las alabanzas de  Cristo y de los  Santos.

 

Los altarres laterales

En el crucero y los lados laterales,  se ubican dos altares confeccionados en pan de   oro finamente tallados  en estilo barroco. El  del lado derecho, entrando al templo, en la hornacina  mayor está un Crucificado,  obra de Gaspar de la Cueva, discípulo de Montañés. En este mismo altar  está una imagen de San Sebastián, obra muy valorada, de Diego Rodríguez, también muy afamado discípulo de Montañés, que vivió a fines del siglo XVII, 1590. Frente a este altar hay otros labrado en fina madera y sobredorado  en pan de oro, en la hornacina principal está  el Apóstol Santiago, imagen traída de España y es más antigua que el mismo templo,  a este altar también  se  le conoce como el altar de los Santos Fundadores, porque se veneran las imágenes  de   santos  que  fundaron órdenes religiosas , como Santo Domingo, San Francisco, San Juan de Dios , entre otros y en la parte superior una imagen de Nuestro  Señor.

 

El pulpito

Tallado  primorosamente en fina madera  sobredorada en pan  de oro, muestra una talla fina que parece filigrana de oro,  en el antepecho  y el tornavoz. La balaustrada de la escala presenta finos calados , también sobredorado, es de  estilo sevillano,  data del siglo  XVII .Está coronado por una pequeña imagen de  San Francisco  Javier.                        

 

La Capilla de San Ignacio

Es la joya más curiosa y única del arte arequipeño. La antigua sacristía de La Compañíadespierta sumo interés en propios y extraños. Este recinto  tiene una  famosa cúpula policromada que data del siglo XVII, con colores llenos de luz,  se dice  que fueron confeccionados con brillantes anilinas y grasa animal y que por eso han resistido el paso del tiempo. El autor o autores anónimos, pintaron motivos tropicales, plantas y frutos de esos parajes. Se puede apreciar pinturas de niños y hombres de guerra.

En las pechinas destacan las pinturas de los cuatro Evangelistas con sus símbolos, realizados  en colores tan vivos que causan admiración en  el observador.

El nervio de las pechinas  y en las columnas que rodean el  aguamanil,  las pinturas muestran rostros humanos. Este bello aguamanil está  hecho en piedra de Huamanga    y es de una sola pieza.

En la parte inferior de la cúpula, están los nueve Santos Fundadores y Mártires, cada uno de ellos señala su propio corazón.  

En el testero principal se muestra un cuadro de la llamada visión de Storta.  Dos cuadros de  Bitti, La Flagelación y Resurrección completan el ambiente. Finalmente podemos observar  una pequeña peana que sustenta la imagen  de la Virgen de Copacabana, constituye una maravillosa obra de tallado. La Capilla de San Ignacio, constituye un derroche del color y su luminosidad es sorprendente.

 

Esta Compañia...

Este es el legado maravilloso que nos dejaron  los antiguos Jesuitas ,  que pisaron tierras del  Perú y que se afincaron en Arequipa, junto a  otros  constructores y  artistas que inspirados  sólo por su fe , levantaron  tan  inigualable  y magnífico Templo. Esta Compañía que brilla  luminosa   bajo la luz del Sol de  la Blanca Ciudad   o de la   luz de Luna y de  las estrellas  de las noches Mistianas. 

 

Última actualización el Domingo, 02 de Agosto de 2009 19:53
 
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