Construida originalmente en l578, por el arquitecto Gaspar Báez, recién se terminó en 1667.Su fachada de soberbia factura, tallada por los alarifes arequipeños en blanco sillar y máximo exponente del barroco e inicios de una Escuela típica: ”La Escuela Arequipeña” que data de 1698.
Datos históricos eclesiásticos, indican que la obra se ejecutó bajo la dirección del hermano jesuita Diego Felipe. El estilo de la Compañía de Arequipa se extendió a las iglesias de la Región Andina, desde las orillas del lago Titicaca, hasta el Potosí.
La fachada
La fachada principal fue reconstruida en l698, la original fue destruida por un terremoto. Consta de dos cuerpos .El cuerpo inferior tiene tres calles entre columnas dobles y pareadas, la solemne puerta de dos hojas está confeccionada en madera de roble adornada con clavos de bronce y aldabones, rompe el arquitrabe y penetra en el friso.
La parte superior de la gran fachada, tiene una sola calle central, presenta dobles columnas y remata en un frontispicio de tres lóbulos albergando una hornacina donde se ve un San Miguel esculpido en sillar. Debajo de esta hornacina, hay otra mayor, antiguamente ostentaba una gran cruz confeccionada, posiblemente, en la blanca piedra de Huamanga. Remata el conjunto, unos bellos pináculos de forma barroca.
Lo que llama la atención de esta singular portada es la profusa decoración de tallas ., entre ellas el águila bicéfala de los Habsburgo, ubicadas a los costados de la ventana principal. Llama mucho la atención la inscripción, en el medio de dos medallones, la fecha de” Año de 1698”, corresponde al año en que se terminó de esculpir la fachada.
La portada lateral
Esta portada, levantada con anterioridad a la principal, también muy estimada artísticamente, da a la antigua calle de Ejercicios nombre alusivo a los Ejercicios de San Ignacio, nos muestra bajo una gran venera, montado a caballo y pisoteando cabezas de moros juntamente con el emblema de la Media Luna, a Santiago, Patrón de la Iglesia y Patrón de España .Las crines del caballo vuelan al viento en grandes espirales resaltando más el alto y abierto frontón. En la parte inferior de la imagen del Apóstol, hay una ménsula labrada y a los costados, se muestran dos sirenas con alas de ángel en actitud respetuosa.
En los intercolumnios, no se emplean adornos profusos, el constructor colocó una repisa de proporciones, una cartela de estilo barroco con el monograma de Jesús junto a un tema decorativo., estos motivos son muy frecuentes en los retablos sevillanos de la primera mitad del siglo correspondiente.
Esta magnífica portada de Santiago, que embellece aún más a la Compañía, fue obra inconclusa del maestro Simón Barrientos.
La nave central
La nave central de bóveda amplia y esbelta, tiene otras dos laterales de más baja altura y también de bóveda, el amplio crucero lo domina una “media naranja”. En las alturas se aprecia una hermosa cúpula también hecha de blanco sillar , piedra volcánica de Arequipa. Una serie de columnas jónicas sostiene toda la entabladura central rematada por una balaustrada corrida, seña inconfundible de casi todos los templos jesuitas.
El altar mayor
El altar mayor en estilo barroco es monumental, todo en pan de oro e iluminado por la luz del Sol, en algunas horas, refulge dorado y majestuoso, de noche se muestra igual por la magia de la luz artificial.
En el centro, se venera una imagen de la Virgen con el Niño, obra genial de Bernardo Bitti, jesuita del tiempo de la Colonia y hay otros dos de sus cuadros en la antigua sacristía.
El altar mayor alberga en sus hornacinas imágenes de santos como San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía, San Francisco de Borja, Duque de Gandia y Grande de España, personaje de confianza del Emperador Carlos V.
También se ubican en este altar una imagen impresionante del Corazón de Jesús. Por encima y como remate se muestra una talla muy hermosa del Padre Eterno, que recibe las alabanzas de Cristo y de los Santos.
Los altarres laterales
En el crucero y los lados laterales, se ubican dos altares confeccionados en pan de oro finamente tallados en estilo barroco. El del lado derecho, entrando al templo, en la hornacina mayor está un Crucificado, obra de Gaspar de la Cueva, discípulo de Montañés. En este mismo altar está una imagen de San Sebastián, obra muy valorada, de Diego Rodríguez, también muy afamado discípulo de Montañés, que vivió a fines del siglo XVII, 1590. Frente a este altar hay otros labrado en fina madera y sobredorado en pan de oro, en la hornacina principal está el Apóstol Santiago, imagen traída de España y es más antigua que el mismo templo, a este altar también se le conoce como el altar de los Santos Fundadores, porque se veneran las imágenes de santos que fundaron órdenes religiosas , como Santo Domingo, San Francisco, San Juan de Dios , entre otros y en la parte superior una imagen de Nuestro Señor.
El pulpito
Tallado primorosamente en fina madera sobredorada en pan de oro, muestra una talla fina que parece filigrana de oro, en el antepecho y el tornavoz. La balaustrada de la escala presenta finos calados , también sobredorado, es de estilo sevillano, data del siglo XVII .Está coronado por una pequeña imagen de San Francisco Javier.
La Capilla de San Ignacio
Es la joya más curiosa y única del arte arequipeño. La antigua sacristía de La Compañíadespierta sumo interés en propios y extraños. Este recinto tiene una famosa cúpula policromada que data del siglo XVII, con colores llenos de luz, se dice que fueron confeccionados con brillantes anilinas y grasa animal y que por eso han resistido el paso del tiempo. El autor o autores anónimos, pintaron motivos tropicales, plantas y frutos de esos parajes. Se puede apreciar pinturas de niños y hombres de guerra.
En las pechinas destacan las pinturas de los cuatro Evangelistas con sus símbolos, realizados en colores tan vivos que causan admiración en el observador.
El nervio de las pechinas y en las columnas que rodean el aguamanil, las pinturas muestran rostros humanos. Este bello aguamanil está hecho en piedra de Huamanga y es de una sola pieza.
En la parte inferior de la cúpula, están los nueve Santos Fundadores y Mártires, cada uno de ellos señala su propio corazón.
En el testero principal se muestra un cuadro de la llamada visión de Storta. Dos cuadros de Bitti, La Flagelación y Resurrección completan el ambiente. Finalmente podemos observar una pequeña peana que sustenta la imagen de la Virgen de Copacabana, constituye una maravillosa obra de tallado. La Capilla de San Ignacio, constituye un derroche del color y su luminosidad es sorprendente.
Esta Compañia...
Este es el legado maravilloso que nos dejaron los antiguos Jesuitas , que pisaron tierras del Perú y que se afincaron en Arequipa, junto a otros constructores y artistas que inspirados sólo por su fe , levantaron tan inigualable y magnífico Templo. Esta Compañía que brilla luminosa bajo la luz del Sol de la Blanca Ciudad o de la luz de Luna y de las estrellas de las noches Mistianas.